• Ricardo Meléndez

En nuestras manos queda

“ Las naciones sólo se pueden desarrollar

a través de los peligros y las turbulencias.

Ojalá las turbulencias actuales conduzcan

a un mundo mejor.”


La cita pertenece a Albert Einstein y fue expresada durante la conferencia “Europes danger - Europes hope” en 1933, año en que ascendía al poder el Partido Nazi en Alemania.

Los peligros que eso suponía y la esperanza de que las penurias que se auguraban, una vez superadas, traerían tiempos mejores encapsulan el espíritu detrás de esas palabras.

Fast forward a la crisis actual.

A pesar que aún hay mucho por ver en cuanto al impacto social, ambiental, político y económico que la pandemia tuvo (y está teniendo) a gran escala en el mundo, la esperanza es la misma que albergaba Einstein en 1933.




Sin duda no somos los mismos.

La situación que ha generado

tanta zozobra y angustias

también ha impulsando

con fuerza la creatividad,

derribado el miedo al emprendimiento

y nos ha enseñado el valor que habilidades blandas como la adaptabilidad y la resiliencia

tienen para suprimir

la incertidumbre y moldear

la manera en que superaremos

el presente y damos forma al futuro.


Esta turbulencia también pasará.


Depende de nosotros

salir de ella con ideas,

proyectos y modelos de negocio

que nos permitan construir

un mundo mejor con calidad

de vida para nosotros y

las próximas generaciones.


En nuestras manos queda.

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